ENTRE PROSA Y VERSO
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LA ETERNIDAD El mar le abre las puertas al sol para que descanse, y en sus sábanas de espuma se duerme al caer la tarde. .oOo. Me pregunté muchos años pero ¿qué es la eternidad? y la indocta de mi mente razón no pudo encontrar, pero una "puesta de sol" dio luz a mi oscuridad. La eternidad viene ser como un sosiego de paz, una mansión del silencio, sobre un vergel celestial. El mar, el cielo, la tierra, lo infinito, lo inmortal y ese lejano horizonte indicando al más allá; donde reposa lo eterno que tanto tardé en buscar. Pensaba de noche y día: ¿Qué será la eternidad? y al fin salí de mis dudas luego de tanto pensar. . . ¡Es el sol cuando se funde con las grandezas del mar! .oOo. -Manuel Cornejo González- COMO EL MAR Porque la mar nunca duerme, eternamente despierta, no es esclava de la muerte. .oOo. Quisiera ser como el mar provocativo y valiente, siempre alerta centinela porque la mar nunca duerme. Yo quiero seguir latiendo como sus olas crecientes, para retar a los años y a los sueños de la muerte. Sé que llegaré a dormirme y tal vez nunca despierte, que un dormir sin despertar blanca dejará mi mente. Por eso quiero ser mar, porque la mar nunca duerme. .oOo. -Manuel Cornejo González- |
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El muerto iba en la caja,
no se si contento o triste
pues de nada se quejaba.
Es la suerte de estar muerto,
que no se duele de nada,
en cambio yo por ser vivo
hasta me dolía el alma.
Que vaya dolor de muelas
que tras el muerto llevaba.
¡Vamos, que hasta tuve envidia,
del muerto que iba en la caja!
.oOo.
.Manuel Cornejo González-
EL INSONIO
Cuando por las noches
el sueño lo pierdo,
porque con los años
se duerme ya menos,
repaso la historia
que todos tenemos.
Yo cojo la mía
que también la tengo
y la voy estudiando,
despacio, muy quedo,
que la noche es amplia
cuando hay desvelo.
Que cosas pasaron,
que cosas vinieron,
cuantas alegrías,
también sufrimientos,
lo dice el pasado
que en versos recuerdo.
"Mis ancianos padres
de la tierra lejos"
mi infancia: "mi novia"
cual hada de un cuento,
convertida en madre
con hijo muy buenos.
Hijos que a su vez
nos dejaron nietos
y así hasta hoy
que dormir no puedo
y vueltas y vueltas
doy a mi cerebro.
Ya es de madrugada,
me ronda el silencio,
me siento cansado
y me rinde el sueño
y al igual que un niño
me duermo, me duermo.
Y sigue mi historia
velando mis sueños.
.oOo.
-Manuel Cornejo González-
SOBRE LA MUERTE
Con ella nacemos, / con ella vivimos,
y ella es la que marca / el fin del camino.
Yo no le temo a la muerte
si llega dócil y suave
y me duerme dulcemente,
por eso dejo a las tardes
que se marchiten alegres.
Yo siento mucha tristeza
y hasta el alma se me muere,
tener que dejar la vida,
con el sol o con la nieve,
dejando el amanecer
y no ver cuando atardece,
ni ver la luna tirando
sus rayos por los vergeles.
Nunca es grato su ultimátum
ni a su aviso someterse,
pero al final llegará
y cuando menos lo espere.
¡Que llegue y de mí disponga
y sin dolores me lleve!
Cuando más tranquilo esté,
cuando en ella menos piense,
tal vez cortando unas flores
entre espinas se presente.
Qué galardón tan hermoso
si son los finales breves,
por no ver las caras tristes
ni la angustia de mi gente.
Si ya para nada valgo
y antes que a la tierra caiga,
que aprovechen mis tendones
para cuerdas de guitarra
y que se pulse en la noche
hasta que despierte el alba.
Y si me innovo en un árbol
que sea de palo santo,
que es madera de guitarra
de artistas glorificados.
¡Que retiñan sus gemidos,
con sus acordes gitanos!
¡Que suene y viva la copla
y que se siga cantando!
Y si despierta la muerte,
a mí que no me levante,
que yo vivo más contento
sirviendo de toque al cante.
¡Apacible espero el fin
y dulces paso las tardes!
.oOo.
-Manuel Cornejo González-
A TODO DA TIEMPO
Versos libres rimados.
Se vistió, dijo que llegaba tarde,
que no tenía tiempo de nada
y se puso realizar sus cosas.
Volvió del trabajo
y a todo le dio tiempo,
luego se acostó como siempre,
pero ya no despertó.
Y es que en la vida hay tiempo para todo
y nunca ni falta ni sobra.
Tenemos el tiempo justo
para nacer, vivir y morir.
.oOo.
-Manuel Cornejo González-
A DOÑA CONCHA PIQUER
No quiero que me pregunten:
"por qué me visto de negro"
España quedó sin pulso
te lo juro, compañero ‑
jirones de voz morena
entre suspiros se fueron,
y un temblor de escalofrío
recorre todo mi cuerpo.
“No quiero que me pregunten:
por qué me visto de negro"
El esplendor del pasado
se columpió entre los vientos,
los puntales de la copla
rondan las nubes del cielo,
que murió Concha Piquer
y el alba lloró en silencio.
Silencio en la madrugada,
Madrid despierta de duelo
que el corazón de una estrella
ya pisa escenarios nuevos,
y el frío de Navidad
quebraron yunques de arpegios.
Doblen llanto las campanas,
que el duende ya escaló el cielo,
el metal de una garganta
perdió su pulso de aliento,
y el baúl de los volantes
ya rueda con los luceros.
Gorjeos de ruiseñores,
arroyos del cual nacieron
estrofas brotando heridas
entre mantones y flecos,
donde figuras del arte
su dulce esencia bebieron.
“No quiero que me pregunten:
por qué me visto de negro”
Reproches y desengaños
se quedaron entre sueños,
ciego camina el romance
y abanicos sin senderos.
"Quién me compra esta penita"
que dentro llevo del pecho.
¡Ay! alma de "Triniá"
ojos de luto y de fuego,
volaste cual mariposa
con alas de terciopelo
envuelta con tu mantilla
que lució siempre tu pelo.
No quiero que me pregunten:
"por qué me visto de negro"
.oOo.
-Manuel Cornejo González-
Y NOS CREEMOS QUE SOMOS
De que tanto presumir / si nada en la vida vale,
hasta los ríos grandiosos / son cautivos de los mares.
La tarde ya parpadea
y se le cierran los ojos,
también se cierran los míos
de cansancio, poco a poco.
Que son muchas primaveras,
que son muchos los otoños,
que fueron muchas auroras
felices y de sollozos.
La vida se desvanece,
lo amargo y lo delicioso,
que todo, el maldito tiempo,
lo va convirtiendo en polvo.
Queremos ser sin ser nada
y nos creemos que somos
y en una puesta de sol
lo inmóvil queda en nosotros.
Somos suspiros perdidos,
somos de existencia un soplo,
un gemido vive el cuerpo
y nos creemos que somos.
El ocaso parpadea
y se arropa en su reposo,
yo me cobijo en mis sueños
y me duermo poco a poco.
Por eso como la tarde,
se van cerrando mis ojos.
.oOo.
-Manuel Cornejo González-
M I B A R C A
La barca...la barca...
Así:
sólo con decir: La barca,
huele a marisma la boca
y sabe a sal la palabra.
La barca...la barca...
Así :
con sólo decir: La barca.
¿ Qué cuánto quiero por ella...?
¡ Venga conmigo a la playa !.
Por una quilla de oro
y dos remos de esmeralda,
le vendo...el aire que hay dentro.
Por una rosa de nácar,
...la arena donde se acuesta.
Y por un timón de plata,
ese mar en dormivela
en el fondo de la barca,
donde estrellas marineras
reman de noche a sus anchas.
Aire, arena y agua.¡ Todo
lo vendo...menos la barca !.
Aquí la tiene: bonita
como novia enamorada
por la quilla, sueño verde,
por la vela, nube blanca.
Cuando está en la playa pienso:
¿...si soñará con el agua...?
Cuando está en el agua, digo:
¿...si soñará con la playa...?
La trato como a mujer,
y así está ella: le saltan
la presunción y el orgullo
cuando duerme y cuando anda.
...Con decirle...¡ que le viene
pequeña toda la playa !.
Que en esto de los amores,
mujer y barca se pasan
de orgullosas, por queridas,
de presumidas, por guapas.
..¡ Y cuando se lanza al mar,
además de guapa. brava...!
Mete el pecho, hunde el casco,
se enjoya de espuma blanca,
cruje el agua en las amuras,
ella, altiva, la rechaza,
y cuando se deja atrás
la nieve, el oro y el nácar,
se esponja, se empina, se
contonea y se acicala,
como hembra que se sabe
fina, bonita y en andas.
¡ Una reina, no sería
tan reina como mi barca !.
...¡ Y si viera cuando corre...!
¡ Caballo con la crin blanca,
que va levantando polvo
de espuma sobre esmeraldas.
Algunas noches la luna
suele tirar sobre el agua
un rayo que dicen que es
un camino o una espada.
Y yo sé que no es un rayo,
sino una alfombra de plata
que va tendiendo la luna
para que pase mi barca.
Y en esas noches de luna
se pone a bailar mi barca,
bata de cola de espuma
peina la vela salada.
Al embrujo de su baile,
el mar se enamora y baila.
Y mientras que las estrellas
se asoman a sus ventanas
para llevar el compás
con sus manitas de plata,
baila el viento con la vela,
baila el remo con el agua,
bailan la luna y el pez,
la sombra y la luz, y bailan
el timón con las espumas
y las olas con mi barca.
...¿ Qué cuánto quiero por ella...?
Mi barca no es sólo barca:
cuna, mástil, timón, remo,
quilla verde y vela blanca.
Mi barca es la sal del mar,
que se hizo piropo y gracia,
con un nombre: Soledad,
sobre este nombre: Mi barca.
Mi barca...mi barca...
Así:
con sólo decir: mi barca,
huele a marisma la boca
y sabe a sal la palabra.
.oOo.
-Manuel Benítez Carrasco-
MI BARQUITO
En replica al poema escrito por
Manuel Benítez Carrasco “MI BARCA”
Que no alardeo de barca,
presumo de mi barquito
hecho de luna y de plata.
Yo remo con mi barquito
entre los mares del sur,
que no conoce otros mares
este barquito andaluz.
Este barquito andaluz
tiene sal pa reventar,
siempre navega a su aire
buscando su libertad.
Libertad y bien vivir,
le pasa igual que a su amo,
que no le gustan las rejas
ni fronteras a su paso.
Mar a dentro yo lo llevo,
a remos con mis dos manos,
que no entiende de progresos
ni sabe na de adelantos.
¡Mi barco! - que no mi barca
la de Benítez Carrasco -
esa que tanto presume
y que vale no sé cuanto.
A su vera la quisiera
con tantos versos y halagos,
(es que su dueño es poeta)
de ahí lo de tanto canto.
También yo tiro mis coplas
y siempre le estoy cantando,
con menos arte tal vez,
pero con duende gitano.
Los remos sirven de palmas
¡Olé los barquitos bravos!
que se mueve con hechura,
con arte, requiebro y garbo.
¿Qué cuanto quiero por él?
¡Ni por la barca lo cambio!
.oOo.
-Manuel Cornejo González-
AQUEL CABALLO
Caballo mi fiel amigo
que los años te vencieron,
de pura sangre tu historia,
pronto te llegó tu duelo
y con tus ojos tapados
cangilones vas moviendo.
Tus miradas de centellas
se pierden en el recuerdo,
angustiosos tus bufidos
y enfermo tu viejo cuerpo,
que tus empujes salvajes
volaron entre los vientos.
Has perdido la entereza,
tus éxitos ya se fueron,
y vueltas das de amargura
con trallazos traicioneros,
sacando el agua de un pozo
te has de ganar el sustento:
y aquellos mimos de antaño
con tu vejez se perdieron.
Yo te he visto hacer cabriolas
con tu semblante altanero,
llevar carrozas de plata
con cascabeles al cuello,
ostentosos tus andares
y con pasos postineros.
Tu coraje vi en las plazas
lidiando toritos negros,
con herraduras de bronce
dando saltos y requiebros,
desafiando a la muerte
con tu bravura de trueno.
Tú columpiaste amazonas
entre galas y festejos,
y en las ferias importantes
fuiste huésped de abolengo,
luciendo con arrogancia
montura de cuero nuevo.
Luego tiraste de carros,
que ya pasó tu momento
y al no servir para nada
por jumento te vendieron
y a rastras ya vas cansado
con tus torpes movimientos.
Cada cual tiene un valor,
cada estampa tiene un precio,
cada momento en la vida
lleva placer o veneno.
Que no perdura la gloria
ni los males son eternos,
hay paisajes de ternura
con su momento de infierno.
Ayer brincando en las plazas
con clarines y floreos.
¡Y hoy relinchando de pena,
en una noria muriendo.
.oOo.
-Manuel Cornejo González-
LA HIGUERA
Porque es áspera y fea,
porque todas sus ramas son grises
yo le tengo piedad a la higuera.
En mi quinta hay cien árboles bellos,
ciruelos redondos,
limoneros rectos
y naranjos de brotes lustrosos.
En las primaveras
todos ellos se cubren de flores
en torno a la higuera.
Y la pobre parece tan triste
con sus gajos torcidos, que nunca
de apretados capullos se viste...
Por eso,
cada vez que yo paso a su lado
digo, procurando
hacer dulce y alegre mi acento:
"Es la higuera el mas bello
de los árboles todos del huerto".
Si ella escucha,
si comprende el idioma en que hablo,
¡Que dulzura tan honda hará nido
en su alma sensible de árbol!
Y tal vez, a la noche,
cuando el viento abanique su copa,
embriagada de gozo le cuente:
"Hoy a mí me dijeron hermosa".
Juana de Ibarbourou.
LA HIGUERA
La torcida higuera
de enferma esperanza,
la del huerto humilde
por fea olvidada,
coqueta sonríe
aun con viejas ramas.
Suspira entre dicha
llena de arrogancia,
igual a otro árbol
ha sido admirada.
Perdió la tristeza
y el goce la embarga,
al compás del viento
parece que ríe,
parece que canta,
porque una poeta
la versificaba.
Recogió el piropo
que siempre anhelaba
porque nunca, nunca,
le llamaron "GUAPA"
sumida en la sombra
creció desolada.
Hoy sin esperarlo
fue piropeada
y un ramo de verso
su tronco abrazaba.
“Hermosa le han dicho
y gozo derrama”.
¡La rugosa higuera
de contenta estalla!
.oOo.
-Manuel Cornejo González-